1. La Pulpa de Café: Un tesoro de energía
Si usted tiene café, la pulpa es de los mejores alimentos para el abono, pero ¡ojo!, no se debe usar fresca del todo porque es muy ácida.

- Cómo usarla: Déjela escurrir un par de días para que suelte el «jugo» (el mucílago). Luego, mézclela siempre con mucha cal dolomita o ceniza de leña y bastante hojarasca seca. Esto le quita la acidez y hace que las plantas la aprovechen mejor.
2. El Rastrojo y la Maleza (Arvenses)

No todo lo que arranca es «maleza». Esas plantas tienen minerales que sacaron de lo profundo del suelo.
- Cómo usarla: Procure cortarlas antes de que les salga la semilla, para que después no le crezca monte en medio del cultivo donde ponga el abono. Píquelas bien con el machete para que se deshagan rápido.
3. La Ceniza del Fogón de Leña

Si en su casa todavía se cocina con leña, esa ceniza es «bendita» para el abono.
- Cómo usarla: No abuse, solo espolvoree un poco entre capa y capa. La ceniza aporta potasio, que es lo que hace que los frutos (como el café, el plátano o el cacao) salgan grandes y pesados. Además, ayuda a que el abono no se vuelva ácido.
4. El Vástago de Plátano o Banano
El tronco del plátano es pura agua y potasio.
- Cómo usarla: Como es tan grueso, debe picarlo en tajadas muy delgaditas. Ayuda mucho a mantener la humedad del abono en tiempo de verano, para que no tenga que estar echándole agua a la pila tan seguido.
5. El Estiércol de sus Animales
- Gallinaza: Es muy fuerte y «caliente», use poquita y mézclela muy bien con tierra o paja.
- Bovinaza (Vaca) o Equinaza (Caballo): Es más suave y ayuda a que los bichitos del suelo se multipliquen rápido.
| Si su finca es de… | Use principalmente: | Mézclelo con: |
| Café | Pulpa de café y rastrojo picado. | Ceniza y mucha hoja seca de guamo o sombrío. |
| Plátano | Vástago picado y hojas secas. | Estiércol de cerdo o vaca. |
| Hortalizas | Restos de cosecha y maleza verde. | Cascarilla de arroz o aserrín. |
Un último secreto: El «Agua de Melaza»
Si quiere que su abono esté listo más rápido, disuelva un poco de melaza o un pedazo de panela en el agua con la que moja la pila. El azúcar es como un tónico para los microorganismos; los pone a trabajar el doble de rápido.